Congreso de Viena, inicio de la Restauración del Antiguo Régimen

Congreso Vienna

Tras la caída definitiva de Napoleón, los monarcas del continente europeo no veían el momento de regresar a la etapa anterior a la Revolución Francesa.

Ansiaban una total vuelta al Antiguo Régimen, y a pesar de que jamás lograrían controlar el germen revolucionario que se había incrustado en los corazones de ciertos sectores de la población, intentaron por todos los medios proteger dicho régimen y por supuesto sus monarquías.

Fue así como en 1814 se convocaría el Congreso de Viena con el objetivo, entre otros, de reajustar territorialmente la Europa del momento.

En este congreso participarían las principales potencias como Austria, Gran Bretaña, Rusia, Prusia y Francia. Cuyos representantes se reunirían todos en la capital austríaca.

A pesar de que la prioridad era el reajuste en las fronteras, lo cierto es que este Congreso de Viena intentaría mucho más. Para empezar el intento de restaurar el Antiguo Régimen, algo que no sería secundado por Reino Unido; La legitimidad del origen divino de los reyes, restaurando así monarquías como la de los Borbones en Francia con Luis XVIII; La solidaridad de los estados mediante una política común que intentara aplacar en cualquier momento los movimientos revolucionarios; y la búsqueda del equilibrio entre las cinco grandes potencias.

En cuanto a las nuevas fronteras, realmente fueron un tanto injustas. No se tendría en cuenta algunas aspiraciones nacionalistas ni los derecho de príncipes que habían sido completamente apartados de sus tronos por el ejército napoleónico.

Así, entre otros, Rusia anexionaba a sus dominios Polonia, Finlandia y Besarabia; Austria contaría con la región de los Balcanes; Inglaterra se quedaría con la isla de Malta, Celián y la Colonia del Cabo, teniendo por tanto mayor dominio sobre las aguas internacionales; el Imperio Otomano controlaría los pueblos cristianos de Europa Suroriental; los noruegos se anexionaron Suecia; Prusia se quedó con una importante parte de Sajonia, Westfalia, Polonia y provincias del Rin; Bélgica se uniría a los Países Bajos formando así el Reino de los Países Bajos; España y Portugal no serían recompensados con territorios nuevos pero contarían con la restauración de sus antiguas dinastías.

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