Rodolfo de Habsburgo y el Crimen de Mayerling

Rodolfo y la Archiduquesa Sofia

El archiduque Rodolfo de Habsburgo, príncipe heredero de Austria, Hungría y Bohemia e hijo de la emperatriz Sissi, se solía retirar a pasar unos días de descanso a Mayerling, una pequeña aldea situada 40 kilómetros al suroeste de Viena. Allí, el 30 de enero de 1889, fue encontrado muerto junto a su amante, la baronesa María Vetsera, de solo 17 años. Aún hoy se desconocen las causas exactas de estas muertes, aunque la versión oficial apuntase desde un principio al suicido.

Ambos cuerpos fueron hallados en el dormitorio de Rodolfo, en el pabellón de caza que se había construido en la aldea. Él junto a la pistola que supuestamente había usado para darse un tiro en la sien, y María Vetsera tumbada sobre la cama con un disparo en la cabeza. Ante este panorama todo apuntaba al suicidio, pero nadie en Viena parecía creer esta hipótesis, especialmente los adversarios políticos del emperador. Los rumores corrieron como la pólvora aquellos días.

Las versiones que apuntaban al suicidio lo hacían después de saltar el rumor de que Rodolfo y María habían descubierto que eran hermanos, al ser ella hija de una infidelidad del emperador Francisco José I. Al conocer ambos lo que estaban cometiendo, decidieron pactar el suicidio. Pero estas versiones no fueron para nada oficiales, solo el corrillo de las gentes de entonces.

Sin embargo, todo hace indicar que el suicidio de Rodolfo vino propiciado por el hecho de que, a sus 30 años, descubría que jamás podría llegar a ser emperador. Su padre, meses atrás, lo había apartado definitivamente de las tareas de gobierno por sus flirteos con la oposición húngara. Rodolfo, además, había participado en una conspiración secreta con el fin de resucitar el reino de Polonia, algo que encolerizó sobremanera a su padre.

Lo cierto es que nadie sabe a ciencia cierta aún lo que ocurrió en Mayerling la noche del 30 de enero de 1889 (los cuerpos fueron hallados sin vida por los criados de la residencia al amanecer). Lo curioso de todo esto es que, a la muerte de Rodolfo, fue designado como heredero al trono su primo, el archiduque Francisco Fernando. Otro que tampoco pudo reinar, ya que fue asesinado en Sarajevo en 1914, siendo la llama que prendió el origen de la Primera Guerra Mundial.

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Categorias: Historia de Austria


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