El metro de Viena, la mejor forma de desplazarse

Metro de Viena

Una forma rápida y sencilla de desplazarse por Viena es el metro. Inaugurado el 8 de Mayo de 1976, en realidad, esta construcción ya daba servicio desde 1898 con el antiguo sistema pre-metro del Stadtbahn.

Actualmente, por las vías de este sistema corre la línea 6 que va desde Florisdorf hasta Siebenhirten. Aunque la mayoría de líneas funcionan hoy en día de manera subterránea, la 6 circula por el viaducto de la vieja Viena Stadtbahn y, por tanto, corre por la superficie.

A día de hoy existen 5 líneas conocidas simplemente por sus números y colores. La Línea U1(roja) conecta el Nordeste de la ciudad con el centro-sur y se trata de una de las más extensas.

La Línea U2 (morada) forma una especie de semicírculo y comunica el estadio de fútbol – ¡donde ganó España! – con una de la plazas céntricas principales de Viena, Karlsplatz.

Por su parte la Línea U3 (amarilla) empieza en el oeste de la ciudad, en el barrio de Ottakring, y llega hasta la estación de Simmering ubicada en el sudeste.

La Línea 4 (verde) es una de las más utilizadas por los turistas porque recorre gran parte del centro, pero también por los mismos vieneses que, gracias a ella, consiguen conectar con la mayoría de líneas restantes.

Por último, queda la Línea 6 (marrón) que como ya hemos dicho, circular por el viaducto. Se trata de la más larga de la ciudad y la recorre de Norte a Sur.

En general, no se trata de un sistema complicado y las indicaciones resultan bastante comprensibles. Los carteles de señalización también suelen estar en inglés, se puede adquirir el ticket en las mismas bocas de metro y además, no sólo permite llegar a cualquier punto de interés con bastante rapidez, sino que además nos da la oportunidad de formar parte de la ciudad y su gente por unos minutos.

Otra facilidad es que esta extensa red de metro se conecta en numerosos puntos con las estaciones de tren rápido S-Bahn, así como con el resto de transportes públicos de Viena, ya sea tranvías, autobuses o ferrocarriles. Además, en todos ellos se puede montar con el mismo ticket, lo que facilita en gran medida los transbordos y, en definitiva, garantiza un desplazamiento rápido y sin demasiadas complicaciones.

Por cierto, una curiosidad es que en el metro no hay barreras para impedir el paso. Esto nos puede llevar a pensar, por supuesto erróneamente, que allí nadie paga su ticket dada la facilidad que existe para aprovecharse del sistema. Pero no así, los austríacos son totalmente conscientes de las normas y las siguen pase lo que pase. ¿Nuestra recomendación? Donde estuvieres haz lo que vieres, porque los revisores son bastante habituales y van de incógnito.

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