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El Canal de Danubio en Viena

En primavera Viena se viste de terracitas y flores. Las mesas, sillas y sillones se adueñan de plazas, callejuelas y avenidas, miles de plantas florecen dando lugar a una intensa visión multicolor que alegra los sentidos, los árboles que recorren toda la ciudad están más verdes que nunca y la gente sale a la calle a hacer cualquier actividad; sale a caminar, a hacer ciclismo, a patinar, a leer un libro, a tomar algo en las mencionadas terracitas, a pasear perros, gatos y niños y, sobre todo, a disfrutar de una ciudad que vive sus días de máximo esplendor.

Múltiples lugares de Viena conceden a oriundos y a quienes organicen sus viajes a esta zona, la posibilidad de disfrutar la época de calor y, ahora, desde hace tan sólo unas semanas, un lugar más se añade a la larga lista: el canal del Danubio.

El Canal, conocido en alemán como Donaukanal, es una de las tres ramas en las que queda dividido el Danubio a su paso por Viena. Se trata de la arteria fluvial más cercana al centro y es, precisamente, aquella que bordea las proximidades del casco antiguo vienés.

En verano las orillas del Canal se alegran con terrazas, bares y espacios dedicados a los más típicos deportes de playa, donde vieneses y visitantes se sienten casi tan al borde del mar como si de verdad lo estuvieran. Y es que resulta difícil que tal despliegue de tumbonas, refrescos, arena y agua en forma de piscinas y spas, no pueda competir con las poblaciones costeras de las misma Costa del Sol.

Desde hace meses se puede observar cómo los barcos-bares del Canal salen de su letargo hibernal; el mobiliario se renueva, las paredes se vuelven a pintar, las mesas y hamacas se desempolvan y dentro de poco, el barco piscina que flota sobre las aguas del Danubio, el Badeschiff, llenará su cubículo del transparente líquido que garantiza el baño urbano.

Es este el pistoletazo de salida para salir con tu propia tumbona y adueñarte de cualquier rincón libre que veas en el canal o, como visitante, de extender tu cuerpo sobre alguna de las múltiples localidades que ofrecen los bares del Canal y disfrutar de la autóctona y helada cerveza vienesa o del exótico pero rico mojito cubano.

El Donaukanal también garantiza momentos de ensueño a la hora de la cena; numerosos restaurantes abrirán sus puertas en las noches de verano ofreciendo algo único, ¡calamares y pescado fresco! Una oportunidad que resulta difícil desaprovechar, porque será uno de los pocos momentos en que tenga la posibilidad de disfrutar de estas delicias al más puro estilo vienés.