Los Fiaker, coches de caballos vieneses

Fiaker

Aunque algunas formas ideales de conocer Viena son, por ejemplo, caminar y callejear entre sus recuerdos de imperio o recorrer el Ring a lo largo de sus 4 kilómetros haciendo la parada obligada en cada una de las maravillas que se abren a nuestro paso. Pero hoy nos gustaría indicarles otra forma de aproximarse a la capital sobre el Danubio: los coches de caballo.

Entroncados en las profundidades históricas de la ciudad, son estos medios de transporte aquellos que mejor le pueden llevar al glorioso pasado que se despliega en el casco antiguo de Viena. El cochero, cuyos ropajes han mantenido la esencia original del siglo XVI, es el guía, un narrador que le irá explicando no sólo los datos más notables de la City, sino también todos aquellos pequeños detalles, aquellas mínimas curiosidades que, de verdad, construyen la historia de una población.

Curiosamente, el nombre en alemán tanto del carruaje como del cochero, «Fiaker», se tomó del idioma francés. En concreto, la palabra vino dada por un hostelero parisino que, ya en el 1662, recorría con su carruaje las calles de Saint Fiacre para deleite de sus clientes.

Fiaker

Esta misma idea se trasladó a la cercana Austria y 30 años más tarde, en el 1693, se concedía la primera licencia que permitía al «Fiaker» vienés alquilar sus servicios a quien los solicitara.

En los primeros años de servicio, la sensación de montar en los «Fiaker» causó tanto furor que se llegaron a conceder hasta 700 licencias y toda Viena se veía recorrida por estos nuevos guías urbanos. El apogeo se produjo entre el 1860 y el 1908 cuando el número de cocheros vieneses llegó a sobrepasar el millar. Aunque hoy en día ya no son miles, la silueta de los dos caballos del Fiaker y el perfil de su bombín todavía se recortan magníficas e imponentes sobre los más notables edificios vieneses.

El recorrido alcanza elevadas cotas de romanticismo, sobre todo, al llegar el atardecer, cuando las luces de las farolas comienzan a despuntar entre los claroscuros de la imperial Viena. Es entonces cuando bien vale la pena acercarse a las plazas principales donde los Fiaker esperan, siendo éstas Stephansplatz, Heldenplatz y Albertinaplatz, y tomar uno de los carruajes.

Recuerde que antes de comenzar el trayecto deberá acordar la ruta, la duración y precio de lo que desea. ¿Lo mejor?… El recorrido por la Ringstraße cuando el sol se oculta.

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