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Adolf Loos, arquitectura en Viena

Adolf Loos nace el 10 diciembre de 1870 en Brno, República Checa, pero estuvo muy ligado a Austria desde muy pequeño. Hijo de un cantero y mal estudiante en su infancia, Loos es una de las figuras más relevantes y controvertidas de la arquitectura del siglo XX. Sin llegar a lograr el título de Arquitecto, con sus escritos y edificios influyó de forma decisiva en el panorama arquitectónico moderno de principios de siglo, destacando la simplicidad, abstracción de las formas y conceptos espaciales, opuestos a los vigentes en Viena por aquella época.

Viena le ve nacer y le ve partir a Chicago en 1893, donde visita la Exposición Mundial de Chicago y donde decidió vivir de eventuales trabajos de albañil, entarimador y dibujante. En 1896, a su regreso a Austria, trabaja en Viena en el estudio de Karl Mayreder y se relaciona con los arquitectos seguidores de Otto Wagner, la gran figura de la época, Olbrich y Hoffmann. La defensa radical de sus tesis, defendiendo la severidad fría y puritana constructiva contra toda ornamentación, a favor de una arquitectura que quería ser práctica, limpia, social le llevaron a romper con estos principales arquitectos de la “Wiener Secession“.

Estuvo en contacto con las vanguardias artísticas europeas de su época, como Schonberg, Kokoschka y Tristan Tzara. Viena, en aquel entonces es el foco de intensísima vida cultural con nombres como Mahler, Freud, Jung, Klimt, Wittgenstein, Schnitzler o Hofmannsthal, y Loos se prodiga como escritor reflejando repetidas veces la rebeldía contra la ornamentación sobrepuesta y decorativa en uno de sus más famosos escritos, “Ornamento y Delito“.
Todos estos ideales los refleja de manera progresiva en sus primeras obras. Su intervención en el “Karntner Bar“, Viena (1899), un pequeño establecimiento ampliado mediante espejos con una espectacular fachada con cuatro pilares de mármol, las casas Steiner y en Michaerlerplatz, su propia casa de 1910, ambas en Viena y la casa de Tristán Tzara en París (1926), entre otras. Otra obra fue la sastrería Goldman&Salatsch (Viena, 1910), actual sede del Raiffeisenbank, un edificio muy criticado hasta el punto en el cual Loos tuvo que dar una conferencia para dar explicaciones sobre su obra con el único fin de que dejaran de escupirle por la calle, y esto no es broma. Se trata de un edificio situado frente al superbarroco Palacio de los Habsburgo, con lo que se producía una total contraposición del pasado contra la arquitectura racionalista de Loos. Todo un espectáculo de lucha libre entre lo ornamental y lo austero, liso y funcional. Los tres primeros pisos que correspondían con las dependencias de la Sastrería están recubiertos con mármol, y en los siguientes se da una fachada completamente lisa.

Con una ajetreada vida sentimental, hasta tres matrimonios, en los últimos años de su vida, Loos pasa varias temporadas en sanatorios, aquejado de una enfermedad nerviosa, hasta su muerte en 1933 en la Institución para afecciones nerviosas Rosenhügel, en el Sanatorio del Doctor Schwarzmann, en Kalksburg, cerca de Viena.

Durante una de estas múltiples estancias, realizó algunos bocetos para su propia tumba (1931) y, dando muestras de su buen humor habitual, le pidió a su esposa: “Quiero que mi tumba sea un cubo de granito. Pero no muy pequeño, pues parecería un tintero”.

Cuando murió, en 1933, la ciudad de Viena puso a su disposición una parcela del Cementerio Central, situada en la zona donde están enterrados los hombres y mujeres ilustres.

Puedes visitar Viena y disfrutar de su pródiga vida cultural pero no debes olvidar visitar alguna de las obras de este genio de la arquitectura de su tiempo que influyó tanto en la arquitectura de nuestra época.