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Ybbsitz y su centro de forja

Ybbsitz es un pueblo en Baja Austria con un atractivo para los conocedores del hierro. La fabricación de hierro y su comercialización siempre han jugado un papel importante en la historia de Ybbsitz. En realidad, nunca se ha dejado de forjar en Ybbsitz.

Al menos no durante los últimos 800 años. Debido a la reactivación en la intensificación de esta antigua tradición, se puede escuchar ahora de nuevo como en los viejos tiempos los golpes de martillo.

Es una zona fértil, por lo que se utiliza principalmente para la agricultura. Sin embargo, está cerca de la «Erzberg» (una montaña en el norte de Estiria en Austria con importantes recursos de mineral de hierro), donde se extrajo hierro durante siglos. Ybbsitz lo tenía todo en abundancia, por lo que en el siglo XV, muchos herreros se establecieron en esta área. Pero pronto los productos fueron exportados a Alemania, Hungría e incluso a Rusia, y hubo un auge económico real.

En los siglos siguientes Ybbsitz fue invadida por los turcos (en 1532) y saqueada varias veces por las tropas de Napoleón (en 1801, 1805 y 1809). Pero todo esto no impidió la expansión de la industria del hierro, y llegó a su pico. En 1808 se registraron 20 forjas en Ybbsitz, empleando a 63 maestros de forja, así como numerosos colaboradores. Pero llegó la revolución industrial y con ella comenzó el declive. Solo unos pocos lograron adaptarse a los nuevos tiempos, y han sobrevivido.

Así, la fabricación de hierro sigue siendo fundamental para la economía de Ybbsitz – y también para el turismo. Los visitantes pueden ver las chispas por ellos mismos en uno de los cursos organizados en su centro de forja. También hay eventos internacionales de herrería que atraen a grandes multitudes interesadas en ver demostraciones de diferentes técnicas y trabajos.

La influencia que ha dejado la herrería en la historia de Ybbsitz se puede ver toda reunida en la «milla de forja», que en realidad son 3 kilómetros que muestran cómo vivían los herreros, donde trabajaron y cómo pasaron su tiempo de ocio.

Foto Vía: Jakob Hürner