La Abadía de Wilhering, en Linz

La Abadía de Wilhering

Fundada en el siglo XII, con una vistosa iglesia estilo rococó, la Abadía de Wilhering -ubicada en las afueras de Linz– es uno de los edificios históricos más bonitos de toda Austria, no sólo por su connotación religiosa, sino también por las actividades culturales que semanalmente se realizan.

La abadía se encuentra a orillas del Danubio, exactamente a ocho kilómetros del centro de la ciudad. Todo comenzó en 1146, año en que los monjes cistercienses desembarcaron en Wilhering. Construyeron catorce parroquias y abrieron escuelas que albergaban a casi 500 alumnos, eran espacios de oración, estudio y trabajo agrícola.

Actualmente, la comunidad está integrada por 28 miembros que continúan con la tradición de la escuela secundaria religiosa y enseñan las bases de un sistema económico sostenido en el aprovechamiento de las tierras.

Durante el recorrido, los turistas podrán conocer los distintos períodos de construcción, donde se destacan los lineamientos románicos y góticos, especialmente en la puerta de entrada, el cementerio (de corte neogótico) y los restos del claustro. Lo más impactante es sin duda la iglesia, de estilo rococó puro, y la galería de arte, donde se exponen obras de los principales pintores clásicos austríacos. El marco es una sucesión de jardines bellísimos, que desde hace siglos se mantienen con esmero y dedicación.

En 1733 la abadía sufrió un incendio que casi la destruyó por completo. Luego fue golpeada por la guerra napoleónica. Aún así, se realizaron tareas de reconstrucción que lograron recuperar su imagen tal cual fue diseñada en épocas de su fundación.

Los fines de semana y especialmente los días festivos se organizan en sus salas conciertos de música clásica y representaciones teatrales. También hay gran cantidad de parejas que elijen este lujoso espacio para celebrar su boda. En invierno las fiestas tienen lugares en el interior, y en verano es común que se aproveche el parque.

En otoño, por ejemplo, se organizan el tradicional ciclo de música para órgano, con una grilla de actividades muy amplia y abierta a todo público. Se ejecuta música sacra, a la vieja usanza de las exigencias reales. La acústica de la abadía es verdaderamente admirable, más allá del contexto litúrgico, es una propuesta interesante para aquellos melómanos que se interesan por experimentar la potencia de la música analógica en vivo.

Foto vía: viajes

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